Receta para un servicio de cobranzas exitoso

Como centro de interacción de cobranzas, nuestro principal objetivo es emplear todo tipo de recursos y prácticas, en el menor tiempo y costo posible. Ahora bien, tal resultado final requiere de pequeñas metas a cumplir.

Receta para un servicio de cobranzas exitoso 1
Cobranza Estratégica

La cobranza es una actividad de inversión, de lo cual se desprende que es necesaria una gestión inteligente de la cartera a los efectos de evitar una operación deficitaria. En tal sentido, debemos evitar no preparar agendas diarias que deben atender los profesionales de cobranzas, bajo ciertos criterios de variables duras y blandas combinadas entre sí, y esquivar gestionar a ciegas lo cual nos lleva a que los costos hundidos se disparen y que lo poco que cobremos dependa del azar.

Es necesario comprender cuales son las prioridades de gestión en función de variables duras, considerando cuales son los deudores que pagarán y cuáles no, sin ignorar la intensidad de gestión que nos demandará cada uno de ellos, tipos de gestiones, su escalamiento para poder cobrar, mejor skill de cobrador según tipo de deudor, etc..

Asimismo, las variables blandas son fundamentales para afinar la puntería y optimizar las gestiones. En dicho contexto, resulta imperioso capacitar a los agentes de cobranzas para identificarlas, como son el perfil actitudinal de pago, estilo de comunicación y negociación, estado del YO.

Dicha identificación se puede llevar a cabo mediante tests de múltiples opciones, aprendiendo a interrelacionar datos duros, blandos e intensidad de gestión, y así asimilar cómo negociar para cada caso en concreto en el menor tiempo posible.

El objetivo es lograr patrones de conducta que permitan a los gestores detectar el mapa mental del deudor en muy poco tiempo, en función a ciertas combinaciones relacionales entre estas variables blandas.

El proceso de indagación permite cargar en nuestro sistema, mediante codificación, todos estos datos, permitiendo generar nuevas segmentaciones de datos combinados, duros, blandos e intensidad de la gestión.

No existe una solución mágica ante el dilema de la cobranza, pero un trabajo dedicado e inteligente sobre la información recabada de nuestro propio compromiso permite achicar el margen de error y optimizar nuestros recursos al máximo.

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